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El sexting en La Vanguardia de mano de PantallasAmigas

Con apenas 12 años Beatriz (nombre ficticio) se refugió en las redes sociales. La situación en su casa no era muy buena y los problemas económicos complicaban la convivencia. Ella disfrutaba creando nuevas amistades, con las que compartía pensamiento, preocupaciones y risas. "Pasaba largas horas frente al ordenador chateando con unos y otros. En uno de ellos encontré a una supuesta chica con la que hablé bastante hasta que le di mi e-mail. Ella me dijo que me iba a hacer un casting para una serie de televisión que me gustaba mucho y me lo creí", recuerda. "Entonces me pidió que me mostrara delante de la webcam... Y lo hice. Al principio estaba con ropa y luego, me pidió que me fuera desnudando hasta que le mostré el pecho casi sin darme cuenta... Me negué cuando me pidió más".


Esta negativa no gustó a su interlocutora, quien comenzó a amenazarla: "Me dijo que repartiría fotos y vídeos míos por toda la red si me negaba a mostrarle todo el cuerpo desnudo, y que iría a por mi familia. Al final, cedí a sus chantajes por miedo. Hasta que un día decidí borrar el Messenger y dejar de lado el ordenador". De eso hace ya cuatro años.


Beatriz recuerda los meses posteriores con mucho miedo: "Pensé que tenía un vídeo mío y que lo iba a poner en Internet. Aquello me afectó en mis relaciones sociales, soy muchísimo más desconfiada con quien no conozco". Con el tiempo, volvió a utilizar Internet, incluso las redes sociales, "pero jamás cuelgo fotos mías ni tampoco doy mucha información. Me siento segura desde un anonimato parcial".


Con apenas 12 años, Beatriz experimentó en primera persona (como muchas otras chicas y chicos) los peligros del sexting (envío de imágenes de contenido sexual producido por el remitente a través de un mensaje de móvil o de Internet). "El problema es que los adolescentes no ven nada malo en ello y, sin embargo, puede tener consecuencias muy serias", explican desde PantallasAmigas, iniciativa para la promoción del uso seguro de las nuevas tecnologías.


¿Dónde puede terminar esa imagen? "Las hemos encontrado en ordenadores de pederastas, o en el portátil de un vecino que empieza a pedirle dinero a cambio de no decírselo a sus padres (sextorsión)", señalan fuentes policiales.


El sexting es un problema "serio y difícil de combatir porque los jóvenes no son conscientes hasta que sufren las consecuencias", señala Araiz Zalduegui, educadora de la organización PantallasAmigas, quien insiste en su extensión "no generalizada, aunque sí importante", según confirman múltiples estudios. En algunos países, sin embargo, casos como el de Beatriz sí parecen ser moneda común.


El problema, insiste Zalduegui, es que los menores —e incluso "muchos adultos"— no son conscientes de lo que supone no controlar la difusión de esas imágenes, su destino y las consecuencias que puede acarrear. "No es que haya que ser desconfiados, es que en la Red uno pierde el control de su imagen", reitera Zalduegui, quien recorre los institutos explicando a los chavales las consecuencias de publicar sus fotos. "Les explico que cuando recibes un mensaje con una foto y lo reenvías sin permiso, puedes estar cometiendo un delito, máxime si el o la protagonista de la foto es menor". No obstante algunos estudios incluso apuntan a que pese a ser conscientes de algunos de los riesgos (como el legal), los adolescentes siguen haciendo sexting.


Fuente: La Vanguardia


Para saber más

El País, ABC y Lainformacion unidos para debatir sobre la difusión de valores online

El I Congreso Internacional Creo en Internet será el escenario de debates, breves ponencias y sesiones dinámicas sobre comunicación, educación y menores en internet.

logotipo Creo en InternetGumersindo Lafuente, adjunto al director y responsable de estrategia digital de El País, Ángel Expósito, director de informativos de ABC Punto Radio y Carlos Salas, director de Lainformacion.com, serán los participantes en la mesa redonda ¿Cómo se están comunicando los valores en internet en el siglo XXI?, que tendrá lugar el viernes 11 de noviembre en Madrid, en el marco del congreso Creo en Internet, organizado por la empresa TREI.es y la asociación sin ánimo de lucro Revaloria.org.

En esta primera edición del congreso Creo en Internet también se abordará la situación de los menores en internet, su comportamiento, riesgos y oportunidades. Javi Nieves será el encargado de moderar la mesa redonda Nuestros hijos en internet, en la que intervendrán Arturo Canalda (Defensor del Menor Comunidad de Madrid), Inmaculada Galván (presentadora TV) y Yago Fandiño (subdirector de RTVE).

De forma divertida y dinámica Chema Alonso (hacker, profesional mejor valorado de Microsoft) explicará Cómo los menores se saltan wifis, filtros de internet, entran en cuentas de correo ajenas, etc. Desde Tuenti, Sebas Muriel responderá a preguntas de padres e hijos sobre la mayor red social española, que cuenta con más de 12 millones de usuarios adolescentes y jóvenes.

El congreso Creo en Internet es también el foro en el que se presentará en España el informe Uso y abuso de YouTube por los jóvenes, un estudio que ha recibido varios premios en Irlanda y cuyos resultados han sido presentados en la prestigiosa London School of Economics y en la sede central de YouTube en Europa. Se trata de una investigación acerca de cómo se comportan los jóvenes europeos en YouTube y por qué lo hacen así.

Muchos otros profesionales y expertos de internet plantearán las claves del éxito en la comunicación de valores a través de internet y las redes sociales, la gestión online de proyectos de voluntariado, la inclusión de personas con discapacidad, la participación en debates y polémicas en la red, etc.

Y como no podía faltar en un congreso con enfoque práctico sobre internet, los asistentes tendrán la oportunidad de escuchar en directo una sesión sobre Cómo poner tu web la 1ª en Google, que será impartida por el reconocido experto en posicionamiento en buscadores, márketing y comunicación online Ismael El Qudsi, ponente en masters y cursos de varias universidades, escuelas de negocios y cámaras de comercio.

Toda la información actualizada, el vídeo breve de presentación del congreso y la adquisición de entradas están disponibles en http://creoeninternet.com/

Creo en Internet está siendo patrocinado por el Foro de Generaciones Interactivas, la Universidad Francisco de Vitoria, ABC, Palabra y Publimedia.

Esta edición del congreso cuenta también con la colaboración del Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI), Alumni de la Universidad de Navarra, Universidad San Pablo CEU, Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Federación de Enseñanza (FEUSO), Obra Social Caja Madrid, Cooperación Internacional, Fundación COSO, Fundación Alia2, Pantallas Amigas, Marketing Directo, Cibersur, Fila Siete, iCmedia.net, COPE, Aceprensa, Comfersa, Adif, Renfe y EMT.



Más información:


Fuente: Creo en Internet

Los motivos del sexting adolescente, según Jorge Flores

¿Qué puede llevar a un adolescente a enviar una imagen de alto contenido sexual de sí mismo a su pareja o a alguien con quien quiere flirtear usando el teléfono móvil? Esto es lo que nos preguntamos quienes estamos pendientes de una relación saludable de los menores con las tecnologías. Esto es: ¿qué lleva a los chavales y chavalas de hoy en día a practicar el sexting en su forma más común?

Ilustración Sexting
Según el Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los servicios móviles españoles, realizado en colaboración por el Observatorio INTECO y Orange y publicado en 2010, en España 8 de cada 10 adolescentes de 15 a 16 años posee su propio teléfono móvil, con el que la mayoría (más del 88%) hace fotografías, que envía a otras personas (48,2%) y publica en Internet (20,8%).

Ampliando este enfoque a la franja de edad de 10 a 16 años, la posesión de un terminal de telefonía móvil se da en 2 de cada 3 menores españoles. La investigación realizada en este Estudio indica además que el 4% de los chicos de esta franja de edad dice haber utilizado su teléfono para hacerse a sí mismo fotos o vídeos en una postura provocativa (no necesariamente desnudos ni eróticas). Y el porcentaje asciende al doble (8,1%) en el caso de los que declaran haber recibido estos contenidos de chicos o chicas conocidos.

Por tanto, que este fenómeno existe es una realidad constatable que, además, no es exclusiva de los menores de edad. Personas famosas también lo han hecho y se trata de un fenómeno tan global como la propia Red. ¿Es una moda, es un accidente, es una consecuencia de los tiempos que vivimos? ¿Por qué lo hacen?

La respuesta no es fácil ya que es una práctica reciente sobre el que no hay grandes estudios por lo que nos queda la especulación guiada por la observación. Y especulando… pueden confluir una o varios de estos factores:




  1. Creen que una imagen en un terminal móvil está segura y no son capaces de proyectar, de imaginar, las variadas formas en que esa imagen puede salir del dispositivo. Un robo, un error, una broma, un extravío… o la voluntad de su propietario.

  2. Confían plenamente en la discreción —cuando no en el amor eterno profesado— por parte del destinatario del envío. Carecen de experiencia vital suficiente que les invite a pensar en que las cosas, en la vida, cambian por muy diversos factores.

  3. Sienten cierta presión de grupo que les lleva a ganar notoriedad y aceptación en este contexto, el digital, tan importante para ellos. Este factor, añadido a la plenitud hormonal, puede generar combinaciones poco recomendables.

  4. Las influencias y modelos sociales distan del recato. La exhibición de relaciones sexuales o desnudos por personas no profesionales, comunes, abundan en la Red. Si pueden ver a cualquier persona anónima en su intimidad a través de la Red, no parece tan grave que uno aparezca de esta guisa. El “desnudeo” es algo común, hasta cierto punto normalizado.

  5. Desconocen las consecuencias que para su vida puede llegar a tener el hecho de que esa imagen comprometida sea de dominio público.

  6. La natural falta de percepción del riesgo que acompaña a la adolescencia y el espíritu transgresor desencadenan ciertos desafíos. En algunos casos resulta simplemente divertido, en otros, sirve para coquetear o dar otro contenido a una relación.



Sea como fuere, el resultado de esta práctica puede generar serios problemas que van desde la pérdida de la privacidad y la merma de la imagen y el propio honor hasta la victimización en el marco de una espiral de ciberbullying.

Precisamente con el objetivo de dar a conocer al público el fenómeno del sexting y prevenir sobre los riesgos que puede implicar, INTECO y PantallasAmigas han presentado conjuntamente la “Guía sobre adolescencia y sexting: qué es y cómo prevenirlo”. En esta guía, menores y adultos pueden encontrar una serie de consejos y recomendaciones para identificar y minimizar los efectos negativos que puede tener el sexting. Además, la guía ofrece unas pautas de actuación en caso de incidencia y facilita una serie de enlaces de interés, donde el lector podrá encontrar información adicional sobre el fenómeno.

Fuente: PantallasAmigas. Publicado previamente por Jorge Flores Sigue al director de PantallasAmigas en Twitter en el Blog del Observatorio de la Seguridad de Inteco.

Jorge Flores: "En Internet lo fundamental es conseguir que los menores tengan la confianza en los padres para pedirles ayuda"

Jorge Flores, director de PantallasAmigas (Foto: Eroski - Consumer)

Encender el ordenador y revisar el correo electrónico a primera hora de la mañana es una acción tan cotidiana como agradable para la mayoría de los internautas, 27 millones en España. Sin embargo, en el semblante del fundador de la organización PantallasAmigas, Jorge Flores Sigue al director de PantallasAmigas en Twitter (Bilbao, 1968), no se dibuja ninguna sonrisa cuando accede a su bandeja de e-mail recibidos. En ella se acumulan numerosas consultas que tienen como protagonistas a padres y a menores que no saben qué hacer para evitar o resolver situaciones de acoso en Internet, de robo de datos personales o de malos hábitos de uso tecnológico que implican un alto riesgo sobre la intimidad y seguridad de sus hijos. Consciente desde hace seis años de las oportunidades, pero también del riesgo, que encierra la Red, Flores trabaja con su equipo de informáticos, pedagogos y educadores en promocionar el uso seguro y saludable de las nuevas tecnologías y el fomento de la ciudadanía digital responsable en la infancia y la adolescencia.




Con tanto peligro al acecho, ¿las pantallas son amigas o enemigas?


En esta sociedad de la información las pantallas son amigas y, en principio, tener acceso a Internet es positivo para el desarrollo tanto de adultos como de menores.



¿Y cuándo pasan a ser enemigas?


Una pantalla del ordenador, de un móvil ... puede convertirse en enemiga ante un mal uso y la mala fortuna de encontrarse en el camino con personas inadecuadas.


¿En qué se concreta este mal uso?


En tres tipos de riesgos: el contacto con otras personas que hacen daño, la exposición a contenidos nocivos, más allá de que sean legales o no, y los riesgos de tipo comercial. Hay que tener en cuenta que en Internet estamos todos, incluida la gente que nunca te encontrarías en tu entorno, pero que pueden ocultar su identidad y hacer mucho daño. Es el grooming. Luego también tenemos el ciberbullyng, que en ese caso se suele dar entre menores que sí se conocen.


¿Los jóvenes consumen tantos contenidos audiovisuales como afirman las estadísticas?


Sí, además con una red cada vez más audiovisual los peligrosos son mucho más convincentes. Los dos estudios que hemos hecho en Navarra y Castilla y León, muy recientes en el tiempo, coinciden en señalar que el primer web consumido por los chavales de último ciclo de primaria es Youtube, seguida de Minijuegos. ¿Por qué Youtube? Porque su dieta digital se basa en contenidos audiovisuales. Los usuarios están expuestos a contenidos nocivos, sean legales o no. El problema es que las fuerzas de seguridad no los pueden combatir con una eficacia total porque aparecen y desaparecen continuamente.


¿Qué se entiende por un contenido nocivo?


Los contenidos relacionados con trastornos alimentarios donde se venden productos milagro, con sectas, aquellos en los que se hace apología de la violencia, otros en los que se venden fórmulas que no están testadas y pueden ser perjudiciales para la salud, etc.


Y ¿cómo puede un menor detectar este tipo de peligro cuando ni siquiera un adulto puede hacerlo en numerosas ocasiones?


Es necesario desarrollar el espíritu crítico por parte de los menores mediante la información y el asesoramiento.


¿En quién debe recaer esta responsabilidad, en los padres, educadores, psicólogos...?


En todos. Nosotros trabajamos en ello de forma profesional a través de la elaboración de guías, de la impartición de cursos, de creación de materiales didácticos en colaboración con las distintas administraciones, etc.


Y ¿qué opciones tienen los padres para proteger a sus hijos cuando apenas saben encender un ordenador o cuando su relación con las nuevas tecnologías se limita al envío de e-mails? En España un 15% de los padres cuyos hijos utilizan Internet desconocen el medio.


Yo he conocido a madres que sin tener grandes conocimientos en el tema tienen claras las cuatro cosas que hay que saber. Ahora bien, cuando un padre o una madre adquieren cierta competencia tecnológica la comunicación con su hijo será más fácil.


"Es conveniente que el ordenador se encuentre situado en un zona común del hogar"


¿Cuáles son esas cuatro cosas?


Se pueden resumir en una: conseguir que sus hijos tengan la confianza en los padres para pedirles ayuda. Deben saber que su responsabilidad es ayudarles ante un problema, sepan o no de tecnología. Todos los estudios dicen que cuando hay un problema lo último que hacen los hijos es pedir ayuda a los padres, ya sea por una falta de confianza, o porque quieren evitar las represalias, que les quiten el móvil, el ordenador... Llega un momento en el que no aguantan más y entienden que la única salida es pedir ayuda. Es cuando los casos llegan a los padres o a la policía.


Permítame exponerle un caso real: una madre accede por casualidad al teléfono móvil de su hija de 13 años y se encuentra con que recibe y envía imágenes subidas de tono a través de su teléfono móvil. ¿Cómo debe actuar la madre?


Es una situación más común de lo que creemos. Por un lado la madre no puede decirle que ha accedido a su teléfono sin su permiso, pero está en su deber advertirle sobre el peligro del envío de esas imágenes porque podría hallarse ante un caso de corrupción de menores. La madre debería intentar que la hija confesara que algo le está pasando, que está sufriendo un acoso. Con este fin le recomendaría a la madre que accediera a unas páginas donde aparecen chicos y chicas que han sufrido acosos y que las vieran juntas. Si esta chica ve lo que puede llegar a pasarle es posible que pida ayuda antes. Si, aun así no habla, entonces los padres deben hacer una consulta con la policía y guardar las pruebas.


¿Dónde está, por tanto, el límite entre respetar la privacidad del menor y las medidas que se deben tomar para desarrollar ese control por parte de los progenitores?


No hay una barrera como tal, es muy difícil. Los menores son sujetos de todos los derechos pero los padres y madres tienen a su vez el deber de protección. Esa barrera debería ser móvil o variable en función de cómo sea el propio menor, de su edad y de si ha detectado algún indicio de que pueda sufrir un problema. En principio no hay por qué estar obsesionados pero sí supervisar sus prácticas.


En esta supervisión, ¿ayuda el lugar en el que esté colocado el ordenador en casa?


Sí. Es conveniente, sobre todo cuando los hijos son pequeños, que el ordenador se encuentre situado en una zona común del hogar. Esto no significa que los padres puedan espiar, solo que vayan a supervisar. Se trata de asegurarse de que a las tres de la mañana el menor no esté chateando. Es una ayuda. No podemos permitir que el ordenador sea un gueto más en el entorno familiar, que bastantes hay ya.


¿Qué es más peligroso para un niño, ver durante horas la televisión solo, jugar a la videoconsola o navegar por Internet?


Entre un consumo abusivo de cualquiera de las tres, Internet es el más perjudicial porque los contenidos en televisión están más controlados. Sin embargo, en la Red hay muchos contenidos no adecuados para los jóvenes y se ha comprobado que una manifestación excesiva -por ejemplo- de la violencia genera trivialización de la misma, despersonalización ... Y es más peligroso porque en Internet tienes la componente de que hay otras personas al otro lado. También puede ocurrir en los juegos on line multijugador, esto es muy peligroso porque los padres bajan la guardia. Conviene recordar que detrás de muchos juegos on line hay redes sociales que apoyan el juego, con el riesgo que esto puede tener.


¿Qué papel juegan las redes sociales en la seguridad e inseguridad de un menor? Cuatro de cada cinco jóvenes aportan datos personales en las redes sociales que les exponen a ser víctimas de acoso.


Así es, pero las redes sociales online no han aportado nuevos riesgos. Internet es una red social, y una red social es un subconjunto de Internet a medida, con tus contenidos y tus contactos. No aporta nada nuevo en cuanto a riesgos que no existieran en Internet salvo el de la privacidad como riesgo en sí mismo y como factor que puede potenciar otros riesgos. Es como una verbena: hay más peleas y hay más amores. El problema es que muchas veces tu privacidad depende demasiado de otras personas, por eso decimos que es una cuestión de control de datos personales pero también de control personal de los datos, propios y ajenos. De repente, me puedo ver etiquetado en una foto "sin comerlo ni beberlo". Eso es muy duro, sobre todo para los menores.


Y ¿cómo se puede prevenir una situación así?


Se trata de que los jóvenes sepan con exactitud el efecto de las acciones que realizan, qué supone estar etiquetado, quién puede llegar a ver esas etiquetas... Cuando una persona sube una imagen solo piensa en el público objetivo, sus amigos, pero no en que esa imagen más adelante pueda ser insatisfactoria porque haya cambiado de novio, o porque haya llegado a manos de personas con malas intenciones. Hay que pensar que cuando se publica una imagen ya nunca se recupera.


Ha comentado que el tercer riesgo al que se enfrentan los menores es de tipo comercial. ¿En qué se concretan estos peligros?


En las estafas que se puedan dar. No hablaríamos de importantes cantidades de dinero, pero son microestafas y son muy difíciles de perseguir. Es muy común que se den en los juegos on line, donde es necesario pagar en ocasiones un microcrédito, con dinero en efectivo. A nosotros nos llegan muchas cartas de usuarios que nos piden ayuda porque les han expulsado del juego, después de invertir en él tiempo y dinero. El problema es que en este caso no hay una oficina del consumidor a la que reclamar. Otra estafa son las recargas de móvil. Se han detectado casos en los que esas páginas las crean los propios menores para obtener números de tarjetas de crédito. El peligro es cada vez mayor.


Y ¿los organismos oficiales son conscientes de estos riesgos? ¿hacen lo suficiente para controlarlos?


Sí, pero no dan abasto. Si por algo se caracteriza este problema es porque es masivo y evoluciona muy rápido. Cuando las administraciones organizan un estudio y éste se publica ya han pasado ocho meses y la realidad ha cambiado. En España las administraciones no se han concienciado a tiempo porque son muy lentas, pero conocen el problema. En Europa, sin embargo, ya hay una nueva estrategia a cuatro años, para el horizonte 2009-1013, donde los casos de ciberacoso son aspectos fundamentales a tratar. Pero es que antes de esta estrategia ya se han registrado 10 años donde se han desarrollado numerosos planes de prevención y actuación. Nos queda mucho camino por recorrer.



Fuente: Revista Consumer (NOTA: Se han realizado algunas correcciones sobre el texto original y añadido enlaces para ampliar información.)

Jorge Flores: 'Debemos evitar poner tabiques de por medio en el uso de Internet en casa'

Son muchas las voces que llevan tiempo alertando sobre las consecuencias de que niños y adolescentes pasen tanto tiempo solos en su habitación y de la ausencia de comunicación entre hijos y padres. Una de esas consecuencias tiene que ver con el acceso a las TIC.

En la actualidad el 40% de los menores españoles (de entre 9 y 16 años) se conectan a la Red desde su habitación según un reciente estudio de la Comisión Europea (Riesgos y seguridad en internet: la perspectiva de los menores europeos), en el que han participado más de 23.000 chicos y chicas usuarios de internet de 23 países europeos.

Los especialistas se sorprenden al comprobar cómo no se aplican en la práctica las medidas de sentido común que pueden contribuir a minimizar los riesgos de Internet, aparte de los innegables beneficios que comporta.

Jesús de la Gándara, jefe de la Unidad de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, defiende que es un error atribuir la falta de control y comunicación parental, materializada en el denominado síndrome de la puerta cerrada, al uso de las nuevas tecnologías. "No podemos echar la culpa a Internet. El niño que se pasa las horas solo en su habitación navegando o jugando on line ¿por qué lo hace?", se pregunta.

En su opinión, lo importante es que "los sanitarios, los padres, estén al tanto de lo que le ocurre a los niños para que se puedan detectar cuanto antes comportamientos peligrosos, porque el uso inadecuado, excesivo y problemático de internet suele ir asociado a patrones patológicos de depresión, fobias, aislamiento". A finales de los 90 se detectaron los primeros casos de hikikomori en Japón: jóvenes varones veinteañeros habían hecho de la habitación su mundo, del que apenas salían para comer, ante la mirada atónita de unos padres a los que casi no dirigían la palabra y con la única compañía de un ordenador.

La encuesta de la Comisión Europea revela que hasta el 41% de los menores españoles de 11 a 16 años afirma "haber experimentado una o más formas de uso excesivo de internet".

Para Jorge Flores Fernández, fundador de Pantallas Amigas —una iniciativa para la promoción del uso seguro de las nuevas tecnologías en la infancia y la adolescencia— los padres han accedido a instalar el ordenador en la habitación principalmente por dejadez:

"A día de hoy no han tomado conciencia clara de lo que esto significa, de los riesgos que conlleva no saber qué uso hacen los chavales del ordenador, de las horas que pasan frente a él, de cómo poco a poco la comunicación entre ellos se va enfriando. ¡Ya es complicado mantener una buena comunicación con los adolescentes cómo para encima poner tabiques de por medio!"


Flores siente un cierto desánimo al comprobar cómo cae en saco roto el mensaje que desde hace años lanzan distintos organismos pidiendo a los padres que instalen los ordenadores en las zonas comunes y no en las habitaciones de los niños.

"Algunos adultos creen que poner el ordenador en una zona común es una invasión de la intimidad, cosa completamente falsa. El que esté en el salón no implica que se miren los correos: es más una función de normalización de la vida digital. Además, es la mejor manera de compartir esa vida digital, en la que tantas lagunas tenemos los adultos frente a una generación que ha nacido en ella".



E insiste en que supervisar la relación de ese hijo con el ordenador no tiene nada que ver con controlar. "Los padres deben establecer una dieta digital, es decir, indicar por ejemplo cuándo y cuánto se puede utilizar el ordenador, al igual que lo hacen con la comida o con el dinero, o con cualquier otra cuestión doméstica".

Los expertos insisten en la necesidad de que los padres hagan el esfuerzo de incorporarse a las nuevas tecnologías como un elemento de conexión con los menores. Las consecuencias de no hacerlo son muy negativas para la relación, la incomunicación y a la integración, en lo que el sociólogo Javier Elzo denomina, familia nominal, modelo mayoritario en la sociedad española (42%). Se trata de una familia en la que las relaciones de padres e hijos pueden ser calificadas, con absoluta propiedad, como de coexistencia pacífica más que de convivencia participativa, ya que se comunican poco. Los padres están, en gran medida, cohibidos, desimplicados, sin que aborden con una mínima profundidad lo que requieren sus hijos. Una familia que no refiere conflictos en su seno, no tanto porque no los haya sino porque ha decidido no enfrentarse, no enterarse de los problemas.

Carles Feixa, doctor en Antropología Social, ya en el 2005 advertía de que se había reducido el contacto entre hijos y padres. Según él "la transición hacia la sociedad de la información hace por primera vez teóricamente posible tener una vida material y social sin salir de la propia habitación. Pero pero no todos los adolescentes se encierran en ella para evitar vivir en familia. Que lo hagan o no, depende de los padres y madres."

Feixa afirmaba que en 2005 el fenómeno patológico de los hikikomoris ya había llegado a España, aunque matizaba que el contexto social y cultural era distinto. Para él es preocupante que el adelanto en la edad de acceso a Internet no está siendo acompañado por un adelanto en la formación de los menores para el uso crítico de las TIC: "Los jóvenes tienen muchos conocimientos de internet, pero a menudo no tienen conciencia de su ignorancia; saben cómo navegar pero no hacia dónde hacerlo." Feixa proponía reconvertir las antiguas salas de estar en ciberespacios domésticos comunes, donde la familia se conecta junta aunque no revuelta al mundo digital y comparte ciertas actividades online de manera intermitente.


Fuente: La Vanguardia